La historia de Satoshi Tomiie puede leerse como una búsqueda constante. No de un estilo, sino de una forma de trabajar con el sonido. Desde sus primeras producciones en Nueva York hasta el live hardware que hoy presenta en distintas latitudes, cada etapa profundiza una misma exploración: entender la tecnología no como un fin, sino como una herramienta para improvisar, escuchar y descubrir nuevas posibilidades dentro de la música.
En la edición 8 de MUTEK.AR, el artista japonés llegará con dos propuestas que condensan esa evolución. El sábado 10 de octubre presentará su performance modular en el programa Nocturno, un live construido íntegramente con sintetizadores e instrumentos electrónicos, donde cada decisión ocurre en tiempo real. Al día siguiente volverá en formato DJ set para Experience, desplegando otra dimensión de una trayectoria que lleva más de tres décadas en permanente transformación.
Del piano a Nueva York
La relación de Tomiie con la música comenzó mucho antes de la electrónica. Formado como pianista clásico desde niño, encontró en el jazz una manera más abierta de pensar la composición y la improvisación. Esa combinación entre disciplina y libertad sigue atravesando su obra: incluso cuando produce música para la pista, hay una sensibilidad melódica y una atención por el detalle que distinguen su sonido.
A fines de los años ochenta se instaló en Nueva York, una ciudad donde el house vivía uno de sus momentos más creativos. Allí conoció a Frankie Knuckles, figura decisiva para el desarrollo del género. Ese encuentro marcaría el inicio de una colaboración que cambiaría su carrera.
Donde todo empezó
En su primer encuentro con Frankie, todo indicaba que no estaba pensando en lograr un éxito inmediato, sino en experimentar y conjugar estilos y métodos. Su curiosidad se enfocaba en cómo funcionaba todo: el estudio, las máquinas, la manera en que se podía construir la energía. “Me invitaron a ir a Nueva York, fue mi primer viaje allí. Llevé conmigo un casete. Sentía afinidad por el house de Chicago, pero igualmente por el techno de Detroit. El casete tenía un tema al estilo Detroit y otro al estilo Chicago. De allí salió Tears.”
En 1989, junto a Frankie Knuckles y Robert Owens, Satoshi Tomiie coescribió y coprodujo esta pieza musical que pasaría a la historia. Más que un acierto de pista, Tears se convirtió en uno de los grandes clásicos del house y en una referencia para entender la evolución de la música electrónica de las últimas décadas.
Para muchos artistas, un comienzo así podría haber definido toda una carrera. En el caso de Tomiie ocurrió lo contrario. En lugar de permanecer cerca de la fórmula que lo llevó al reconocimiento internacional, eligió desplazarse constantemente. Su discografía fue incorporando nuevas texturas, otros tempos y diferentes maneras de construir el ritmo, siempre impulsada por una misma inquietud: seguir explorando.
Durante más de treinta y cinco años publicó música en algunos de los sellos más importantes de la escena y colaboró con artistas de distintas generaciones. House, techno, ambient y experimentación conviven en una obra que nunca dejó de expandirse, siempre guiada por una búsqueda constante, la cual en los últimos tiempos ha encontrado una nueva forma.
Volver a los instrumentos
Satoshi Tomiie desarrolló un live construido íntegramente con hardware, sin utilizar una estación de trabajo digital como eje del proceso. Lejos de reproducir composiciones cerradas, cada presentación funciona como una obra abierta. Los sintetizadores, secuenciadores y cajas de ritmo se convierten en instrumentos para improvisar, reaccionar al espacio y dejar que la música cambie en tiempo real.
“Para mi Eurorack setup normalmente no preparo ninguna música. Mis secuencias están totalmente vacías cuando empiezo; la estructura se construye 100% en el momento. Elegí este formato para MUTEK porque creo que es lo más apropiado para el concepto del festival.” Con su formato modular estrenado en MUTEK Montréal 2025, Tomiie explica que la improvisación es el núcleo de su práctica: “De esta manera, cada set es diferente e incluso para mí, es una experiencia nueva todo el tiempo”.
No se trata de una vuelta al pasado ni de un gesto nostálgico hacia los equipos analógicos. Es una manera de recuperar la incertidumbre del acto creativo y trasladar al escenario la espontaneidad que suele pertenecer al estudio. Una práctica que dialoga naturalmente también con el espíritu de MUTEK Argentina, donde la tecnología es una herramienta para expandir las posibilidades de la creación artística.
De los clásicos al laboratorio sonoro
Formado como pianista clásico, Tomiie marcó a fuego la historia de la música house a finales de los ochenta con Tears (1989), pieza fundamental coescrita y producida junto a las leyendas Frankie Knuckles y Robert Owens. Su combinación de profundidad, emoción y sofisticación la convirtió en un clásico que sigue siendo referencia para generaciones de productores y DJs. Sin embargo, su evolución no se detuvo en la nostalgia del classic house: con el paso del tiempo, ha transitado con soltura por los terrenos del techno, el ambient y la electrónica experimental.
Semejante apertura sonora se materializa en una discografía guiada por el detalle, cuyo espíritu atraviesa obras como Magic Hour, un álbum donde las texturas y la atmósfera ocupan el centro de la escena, invitando a perderse en los matices y revelando su faceta más contemplativa. La tensión y el rigor técnico se reflejan también en 4 AM, con su bassline profundo y su arquitectura rítmica precisa, y en el Resonant EP, donde las tramas sintéticas dialogan con ritmos contenidos para construir una atmósfera sutil y envolvente. En conjunto, estas piezas confirman una constante en su obra: la construcción paciente de un universo musical que privilegia el movimiento y la emoción por encima del efecto inmediato.
Finalmente, los lanzamientos a través de Abstract Architecture muestran cómo su propuesta se proyecta más allá de su producción individual. A través de este sello, Tomiie sostiene una línea curatorial enfocada en nuevas formas de producción electrónica. El label funciona como un laboratorio vivo donde su inquietud sigue tomando forma, y su reciente lanzamiento, “Indian Summer” —realizado junto a Tomoki Tamura—, confirma esta incesante línea exploratoria.
Una relación de larga data con Buenos Aires
La relación de Satoshi Tomiie con Argentina comenzó hace más de dos décadas. Fue parte de las primeras ediciones de Creamfields Buenos Aires y regresó en distintas oportunidades para presentarse en espacios como Clubland y Pachá, acompañando la evolución de una escena que también crecía y encontraba una identidad propia.
Su regreso a MUTEK.AR propone una nueva lectura de ese recorrido. El público podrá encontrarse con dos facetas complementarias: el productor que sigue explorando las posibilidades del sonido en vivo y el DJ que, después de más de treinta y cinco años de carrera, continúa entendiendo cada encuentro como un momento irrepetible.
En una de sus primeras visitas a Buenos Aires, Tomiie contó que lo sorprendió la intensidad con la que el público escuchaba cada detalle, incluso en pasajes más contemplativos. Esa experiencia lo marcó: entendió que la curiosidad no era solo su método de trabajo, sino también la actitud de una audiencia dispuesta a dejarse llevar por lo inesperado. Esa misma energía es la que se renueva ahora en MUTEK.AR en un diálogo que vuelve a encenderse cada vez que sus instrumentos entran en acción.
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